martes, 21 de agosto de 2012

Libertad Deseada...




Hoy volvió a despertarse rodeada de cadenas, volvió a la cárcel en la que durante mucho tiempo estuvo prisionera. No quería volver a pasar por aquel martirio, pero esta vez era distinto, lo conocía, no le asustaba, no tenía miedo.

Aquel que la liberó, hoy ha vuelto a hacerla esclava, con sus besos y caricias le azotaba por la espalda, pero su dolor era distinto; no era la primera vez.

Solo teme estar sola...

Su mayor enemiga, hoy es su aliada, para poder sobrevivir, y no sufrir... La mentira.

Quiere correr en el tiempo, para llegar a la luz. Necesita respirar, no quiere estar en la oscuridad de los recuerdos que la persiguen.

No sufras más, alma mía,  que todo aquello pasó. No consientas que vuelvan a encarcelarte, que eres libre para decidir y eres fuerte, porque la vida te ha hecho fuerte.

No vuelvas hoy a rodearte de cadenas, ni vayas hacia la cárcel donde estuviste prisionera, por mucho que conozcas el martirio, pues nadie tiene que ser prisionero de los recuerdos, y nadie tiene derecho a recordarte que fuiste rea; pues quien te liberó, fuiste tu misma, en el momento que decidiste vivir tu vida.

Mira al frente, levanta tu cabeza que la vida te sonríe y la felicidad te abraza...



Lo prometido es deuda, para ti Primi

domingo, 26 de febrero de 2012

Loca de amor...




Ayer me contaron una de las historias de amor más tristes que había escuchado, pero a la vez de las más sorprendentes.

Fue un cliente, había sido durante más de 50 años trabajador de renfe y el hombre se indignaba de ver la situación por la que se encontraba nuestro país y que la que había sido casi toda su vida su "casa" (como él mismo se refería a la empresa en sí), se encontrara contínuamente de huelga, cada vez que se acercaban las fiestas grandes de Cádiz, me decía:

-¡No hay derecho!, no saben lo que es trabajar, sólo saben quejarse... Si hubieran conocido los tiempos del carbón, las máquinas de vapor, eso si que era "pa" quejarse, y no las "tonterías" que dicen ahora...

A mí personalmente, me resultaba gracioso, porque veía como se iba enfadando cada vez más y lo que más gracia me hacía, era que nadie lo contrariaba, sino todo lo contrario, le dábamos la razón.

Tras casi una hora de batallas de todo lo que había hecho, conocido y vivido, dentro de la maquinaria del tren, sin saber cómo, terminó hablando de Lola, una bellísima cordobesa, que al parecer enamoraba a todo el que miraba. Yo pensé que sería su esposa, porque mientras hablaba se le notaba el brillo en los ojos de no poder contener la emoción; y mientras se justificaba diciendo, que él era un hombre, y que se vestía por los pies y que eso de que los hombres no podían emocionarse eran tonterías, lo que denotaba que en parte se avergonzaba de emocionarse delante nuestra (pronto me di cuenta de que Lola, no era su mujer porque hizo algunos comentarios sobre que hacía dos años que había salido en libertad y yo le pregunté si había estado en la cárcel y el riéndose dijo que no, sino que hacía dos años que Dios se llevó a la madre de sus hijos y que antes lo debería de haber hecho, porque fue la persona más mala que había conocido).

Y así nos contó que siendo niño, cuando llevaba poco tiempo de "chicuco" en la estación de Córdoba, y su única labor era la de acarrear sacos de carbón para tirarlos a la caldera del tren, vio a una joven preciosa de piel morena y labios muy rojos, sentada en un banco.

-Olía muy bien, deje de oler a quemado, solo olía a flor de mayo, azahar.

José, su maestro, le dio un "castañazo" en la cabeza para que no se parara y siguiera trabajando, y la joven que se dio cuenta, se acercó y le dijo: ¿Cómo te llamas tesoro? y él contestó:-Francisco Gutiérrez Morillas, para servirle a usté y a Dió. La muchacha río y le dijo:- "toma esto bonito que tendrás la garganta seca" y le ofreció un caramelo de limón (según Paco, el más bueno de su vida).

Paco lo cogió y le dijo: - Gracia señorita doña. La muchacha sonrío y le dijo :- me llamo Lola, y Paco le dijo:- Po usté puede llamarme Paquito.

Paco, que es como se llama este señor, nos dijo que se llevó todo el día pensando en volver a Córdoba para ver si allí seguía la joven. Por la noche cuando llegó, del viaje a Madrid, ya no estaba...

Años después, cuando Paco ya era empleado y había crecido, y volvió de nuevo a trabajar en la estación de Córdoba, pues durante unos años se trasladaron a Jaén, porque su madre quedó viuda y se fue a trabajar a la aceituna: dice que vio un 14 de febrero a una Señora de mediana edad, muy bien vestida sentada en la estación y de nuevo llegó a él el olor a flor de mayo, que esta vez le había sido más fácil oler, porque ya no se usaba el carbón. Cuando terminó la jornada y ya no se esperaban más trenes en la estación, dice que aquella Señora seguía sentada en aquel banco.

Como todos los días, Julio, el guarda de la estación que también había sido "chicuco" como él, lo esperaba para tomarse un "lingotazo" en el Bar Santos, y dice que le preguntó: Julio, esa mujer lleva "to" el día aquí, ¿ le pasará algo? Y su compañero le dijo: -Paco, que mal te ha "sentao está tanto tiempo en Jaé". Esa es la loca de febrero, "to" los años viene y se arma la de "Dió". Por lo visto, su novio que era militá y estaba destinao fuera, le mandó una carta diciendo que venía a verla pa casarse con ella, y al final no apareció, se llama Lola, y es de buena familia de Montilla, tiene tierra pal vino; vamó Paco no te vaya a acercá que yo ya pague una vez la novatá y se creía que yo era Curro, su novio y tuvo que venir la Guardia Civil y llevársela de la que me lió. ¿Tú ta´cuerda de José, el maestro? Él mismo leyó una vez la carta y por eso se la historia.

Paco nos ha dicho que ahora que está jubilado y que de vez en cuando vuelve a la estación para hablar con los pocos que quedan de sus compañeros, y como le sale gratis el tren, aprovecha para dar su vuelta en la cabina y dice que ya nadie se acuerda de Lola.

A veces vivimos aferrados a historias que nos han marcado y somos incapaces de pasar página. Siempre he escuchado que cuando se cierra una puerta se abre una ventana, pero muchas veces somos incapaces de mirar a través de ella. Hoy es el momento de comenzar una nueva etapa.


A los "locos enamoraos"...



lunes, 16 de enero de 2012

La Vida es un Carnaval...

         El pasado fin de semana comenzaron las primeras muestras públicas de carnaval en la calle. Desafortunado domingo de lluvia para aquellos que aman esta fiesta, aunque en Cádiz no fue un estorbo para aquellos que a pesar de los chaparrones no dudaron en tirarse a la calle para escuchar las primeras coplillas y degustar los típicos ostiones.

          Esto no es más que una muestra de que le pese a quien le pese, Cádiz es la cuna del Carnaval. Yo personalmente no soy un gran amante de esta fiesta, pero si del arte y del reconocimiento a aquellos que durante meses pasan horas y horas de ensayo, alejados de sus familias, amigos y actividades cotidianas y anteponen a todo su gusto por la fiesta. Es cierto que todo lo que rodea al carnaval puede ponerse en cuarentena, pero ¿qué fiesta sea del tipo que sea no se rodea en muchas ocasiones de mal ambiente? Si no lo creéis, solo os hace falta dar una vuelta por cualquiera de las romerías que ahora empezarán a surgir por cualquier rincón de nuestra hermosa tierra.

          Todo esto es una paradoja, pues es el mismo ser, el hombre; el que puede hacer algo tan bello en una fiesta como esta, con sus poemas, piropos, músicas, diseños, y a la vez puede ser el que critique a otro compañero para tirar por tierra su trabajo de meses, o puede beber más de la cuenta y lanzar botellas en un carrusel y convertir un pequeño espectáculo de ilusión en una "gran botellona circense" con un número aéreo incluido. (espero entendáis lo que quiero decir).

           Pues así es en todo, y es que la vida no se aleja tanto de lo que esta fiesta celebra, y en todos los aspectos de la misma los hombres hacen a veces cosas hermosas y otras desagradables. Y visto así se hace tan cierta la frase que dice : "que la vida es un carnaval" por eso lo mejor que podemos hacer es tirar papelillos y serpentinas de buenas obras, componer grandes piropos e historias de héroes de nuestra tierra con nuestras propias vidas, diseñar grandes y hermosos disfraces a la hora de revestirnos de dignidad y cantar las cosas maravillosas que tiene la vida. 


A los artistas incomprendidos de esta fiesta.


lunes, 28 de noviembre de 2011

20-N




20 de noviembre...

Sin pena ni gloria, pasó el día, en que la mayoría de españoles estaban pendientes de los resultados de las Elecciones Generales. Yo creo que este día, todos, hubiéramos tenido más futuro como videntes en el resultado de las mismas que cualquiera de los que a altas horas de la madrugada suelen anunciarse o tener aburridos programas en cualquiera de las cadenas de televisión.

Era de esperar lo sucedido pero yo personalmente, pensaba más en otra cosa, no fue un 20-N como el de cualquier otro año, pues se cumplían 36 años de la muerte de Franco y resultaba muy extraño que no tuviéramos la parrilla televisiva, llena de especiales (fueran del tipo que fueran) cargados de todo tipo de recuerdos, rumores y cotilleos del dictador o de cualquiera de sus familiares más cercanos.

¡Extraño! o tal vez no...

No se si los políticos habrán sabido leer entrelineas, yo lo hice o por lo menos creo haberlo hecho. Y es que no hay nada que prevalezca en importancia, todo es tan importante como queramos que sea.

Me resultó gracioso, ver como durante mucho tiempo llevamos peleando unos y otros por aquello de la Ley de Memoria Histórica, sobre si se quitan los signos del franquismo de nuestras calles y plazas o si se dejan.

¡Vaya tontería!...

Finalmente se ha comprobado que cuando hay una noticia o suceso que sea de importancia para la sociedad en general, lo demás se deja a un lado, ya lo hemos podido observar cuando España ganó el Mundial de fútbol, como llevábamos meses y meses con portadas que solo hablaban de las tasas de paro y de lo mal que estaba la economía española, y en cambió ese día nadie se acordó de la bolsa, ni del paro, todos hablaban de lo mismo de "La Roja".

Y esta vez no iba a ser menos, se olvidaron los años de la dictadura, al mismo dictador y lo que es aun más extraño, los "cotilleos" de la vida personal de sus familiares; y eso si que es difícil, dado el tipo de periodismo que últimamente prima en nuestro país.

Espero que los políticos hayan podido comprobar que al país en general, lo que le importa es lo que realmente le duele o motiva en un momento determinado y se dejen de perder el tiempo en si es bueno o no para la sociedad el tener una estatua o no de aquel que al fin y al cabo fue el máximo gobernador de nuestro país durante muchos años.

Yo más bien soy de la opinión de que no hay nada que eliminar ni intentar esconder, al fin y al cabo es nuestra historia y aunque sea sólo por el motivo de que no vuelva a ocurrir, es mejor dejar cada cosa en su sitio.

Hace unos años, mi hermandad intentó poner a una pequeña calle del barrio de la Iglesia, el nombre de la Titular, por motivo de su centenario. Recuerdo que el ayuntamiento pedía entre algunos requisitos como algo fundamental, el que todos los vecinos de la misma estuvieran de acuerdo en el cambio de nombre, y me pregunto yo si en las ciudades donde los ayuntamientos quieren quitar de plazas y calles cualquier signo relativo al franquismo, habrán consultado a todos los vecinos... Supongo que no.

Seguramente la clase política, seguirá intentando cambiar aquello que no es de relevante importancia para el pueblo y es que me da a mi que una vez se tiene una silla en cualquiera de las cámaras de poder, sea la que sea, locales, provinciales, regionales o nacional, la objetividad de la importancia de las cosas cambia, pues todo tiene la importancia que le queramos dar y como siempre se ha dicho: "todo es según se mire".

jueves, 9 de junio de 2011

En un instante...

No pareces la misma persona...
¿Cómo puede cambiarnos la vida de un día para otro?
A veces pensamos que el momento que estamos viviendo puede hundirnos de tal forma que no seremos capaces de superarlo (yo mismo hace unos años pensaba así).
A veces nos aferramos tanto a nuestro pésimo estado de ánimo, pareciendo incluso que nos gusta estar mal y no dejamos que nada ni nadie nos ayude a salir de esa seguridad que sentimos en nuestro malestar.
Pero de repente llega "eso", no sabemos bien el que, pero llega lo que nos hace cambiar de actitud, no mirar atrás ni para coger impulso (como se suele decir), y de nuevo comenzamos a sentirnos bien, a pensar que la vida puede compensarnos con algo mejor eso que hemos perdido, y así es...
Cuando miramos a nuestro alrededor podemos darnos cuenta de que cada instante de nuestra vida, por muy triste que nos parezca, es un regalo, una gracia...
No pareces la misma persona...
¿Cómo puede cambiarnos la vida de un día para otro?
Hoy he vuelto a verte y parecías totalmente renovado, lleno de vida, feliz, contento como siempre me acostumbraste a verte, pero a la vez tranquilo, sereno; en paz.
Gracias por haberme recordado que uno de los mayores dones que podemos tener es el de dar sin esperar nada a cambio, dar gratis lo que hemos recibido gratis (algo tan difícil en una sociedad donde hasta el agua hay que pagarla y que en cambio Dios nos regala con la lluvia).
Espero verte así siempre, y si algún día no te encuentras bien, yo pueda recordarte lo que tú hoy me has recordado.
A mi hermano y amigo Alberto.

miércoles, 30 de marzo de 2011

La Casa de los Sueños

Ayer, me comentaba un cliente, que unos conocidos suyos, de buena posición social, se habían visto de la noche a la mañana en la misma calle y viviendo de la caridad. Decía este señor, que era el hijo de su mejor amigo de toda la vida y que a causa de la situación que estaban pasando, él se encontraba muy apenado y temía que algo así pudiera pasarle a alguno de sus hijos. Me contaba, que al parecer, la pareja en cuestión se había comprado una casa y que tenían una hipoteca más bien "bajita" ( 600 euros, bajita me decía, tratándose de casi un sueldo). El matrimonio se encontraba en una buena situación, los dos trabajaban y cobraban como la gran mayoría de los españoles que trabajan, 1000 euros (bueno, la verdad es que replique eso de los mil euros, porque más bien creo que eso es un bulo, porque conozco a muchísima gente que como mucho, tienen un sueldo de 800 euros; pero para que discutir, si no era lo importante). Decía este señor que a los dos años de comprar el piso, ella se quedó embarazada y que dos meses después de su incorporación al trabajo, la despidieron; con lo cual la familia empezó a tener que recortar gastos, pero la situación empeora cuando a los cuatro meses, también despiden a su marido. Así han estado aguantando con el paro, pero es que hace dos meses que ya agotaron las ayudas y no tienen ningún tipo de ingresos. Como personas respetables, el matrimonio en cuestión decidió ir al banco para comunicar la situación en que se encontraban y decirle claramente al director de la entidad que lo sentían mucho pero que no podían seguir pagando la hipoteca y que tiempo hacía que la habían puesto en venta pero que nadie la compraba. El banco lo que hizo fue embargar la casa y no contento con eso, también embargo la casa del padre de ella que había servido de aval. Según me decía este cliente, su amigo tenía una pensión de poco más de 700 euros y la casa que tanto trabajo le había costado comprar se la habían quitado también. Este pobre hombre se veía de repente, después de haber estado toda su vida trabajando, en la calle, sin casa y con una deuda que tiene que seguir pagando, así decía que cómo iba a vivir, porque le era imposible sacar de su pensión el dinero de la deuda y además pagarse un alquiler y todos los gastos mínimos que el hecho de vivir más o menos dignamente conlleva. ¡Qué situación más trágica, Dios mío!... Trágica pero real. Así están viviendo muchos españoles y ni siquiera nos enteramos. Y yo me río de los anuncios de tv que hablan de un banco que quiere ser tu amigo, ¿amigo? con amigos así para que querer enemigos. Pero la culpa de todo esto, la tienen aquellos que nos gobiernan. El mundo entero agobiado y debatiendo como salvar la caída de los bancos, toda la crisis económica en la que nos han metido esos que se llaman amigos. Más vale que el dinero que han gastado en sanearlos, los hubieran repartido entre las familias que seguro que la economía estaría mucho mejor. Si contáramos el dinero que se ha dado a los bancos en nuestro país cabría a un millón de euros por unidad familiar, por lo que muchos españoles podrían haber salido adelante y tendrían aun sus casas, negocios y quizá no hubiera sido necesario dar tantas ayudas que ya no existen, que han sido fantasmas, como el cheque bebé, ICO, ayudas a empresarios y un largo etc que ya no existe. Mentiras todo mentiras... Y mientras, ellos cobrando lo que cobran. A muchos quisiera yo ver con 600 euros, y es que en vez de preocuparse por los que los votan y hacen que estén donde están se preocupan más de decirse quien lo hace peor, quien roba menos, quien es menos desleal... Están dejando que nuestro país se empobrezca, abriendo puertas a mercados asiáticos, donde todo es más barato, a los que no cobran impuestos y en cambio a los españoles los agobian con impuestos y se gastan en publicidad falsa y demagógica millonadas para decir que haya emprendedores, que la gente se saque sus castañas del fuego. ¡Pero cómo! Quiero que me digan como puede un español luchar contra todo eso. No soy racista ni xenófobo, pero no me parece bien que se abran las puertas de nuestro país a productos asiáticos, todo es made in China, que se defienda el producto español. Es cierto que la culpa la tenemos nosotros que desde hace años cuando llegaron a España "los todo a cien" éramos los primeros en comprar paquetes de bolígrafos por 100ptas, en vez de ir a la papelería de toda la vida, todo por ahorrar, y después del sector de la papelería, lo sufrió el del hogar y la decoración, y ahora el textil, ya lo veo venir, la telefonía, y hasta la comida. Es de vergüenza que no pueda comerme un pescado o una fruta de Marruecos, porque no quiera Sanidad y en cambio si es lícito cargarse la economía y la producción española de esta forma. Que vergüenza, nos dejan sin casa, sin trabajo, y sin ayudas para emprender. A este paso la única solución es hacerse funcionario, lo cual cada vez es más imposible. Yo creo que ya está bien, hemos visto que gobernados por un partido que dice ser el del pueblo (no se a que pueblo se refiere, por que al mío no) estamos peor que antes, ya es hora de que hagan leyes que respeten nuestra identidad como españoles, ya me gustaría ver a un empresario español intentar montar una empresa en China o una Iglesia, ellos no respetan nada, ninguna de nuestras costumbres, si se va a su país hay que aceptar lo que hay y ellos en cambio pueden hacer lo que les plazca en nuestra España. A donde vamos a llegar... Si Dios cuando creo el mundo dijo al hombre que le daba todo lo necesario para ser feliz... Por eso ya no me escandalizo de ninguna historia como la de este matrimonio, porque sabemos como estamos hoy, pero no como estaremos mañana, quizás nos podamos ver como ellos, o aun peor en la calle intentando vender algún objeto "HECHO EN ESPAÑA 100%", porque lo hayamos tenido que hacer con nuestras propias manos. Menos mal que siempre nos quedará la luz del sol, el agua del mar y el aire que no hay que pagarlos.

viernes, 11 de marzo de 2011

El cuento de la rosa


Hace algunos años me contaron una historia, de esas que parecen poco creibles, porque son realmente un cuento, y suelen estar cargadas de mucha imaginación y sobre todo del encanto de lo sobrenatural. Lo cierto es que a pesar de todo, cuando las llevas a diferentes planos de la vida no parecen ser tan irreales...

Alonso, era un joven adinerado que había quedado huérfano de padre siendo aun muy pequeño, pero había heredado una gran fortuna, entre ellas una mágica colección de magníficas antigüedades y grandes obras de arte. De hecho en su gran mansión tenía una gran sala dedicadas a éstas y allí eran guardadas y cuidadas por él mismo, todo lo que entraba en la sala, formaba parte de su gran tesoro.

Un día iba caminando por el jardín, que todos los dias cuidaba con esmero, y observó que había nacido una rosa, de esas llamadas de pitiminí, era distinta a las demás y eso la hacía más hermosa. El joven quedó marravillado por el elegante sondeo de sus pétalos, y por el carmín vivaz conque vestía. Así que la cortó para decorar el salón de su gran casa.

Una vez la puso en agua, pensó que era muy hermosa y que merecía estar en la sala magistral donde guardaba sus obras de arte y pasaba tanto tiempo, así que la colocó en el mejor sitio, sobre la enorme chimenea barroca que presidía la sala.
Alonso se llevaba todo el tiempo mirando la rosa, incluso descuidó la limpieza del resto de las obras porque pasaba horas mirándola. La cuidaba y la mimaba, incluso llego a poner unas gotas de lejía en el agua que cambiaba continuamente para que su hermoso aspecto perdurara.
Al día siguiente, Alonso hizo lo impensable, y almorzó incluso en aquella sala, porque era consciente de que tarde o temprano la rosa se marchitaría y no quería perder ni un momento de tal belleza. Y de repente ocurrió lo sobrenatural de la historia, la rosa le habló:

-Alonso , dijo la rosa.

-Alonso, soy yo, Rosa.

El chico quedó admirado, se froto los ojos y algo asustado se fue acercando a la misma y dijo:

-¿Eres tú?

Y la rosa afirmó.

El joven no daba crédito a lo que estaba ocurriendo y antes de que pudiera reaccionar, la rosa le dijo que no temiera, que sólo quería decirle que nunca había sido tratada tan bien, pero que necesitaba volver al jardín, que allí se sentía encerrada, encarcelada y que necesitaba sentir la brisa del aire y la luz del sol. Así que Alonso inmediatamente, abrió el gran ventanal y la puso sobre una mesa para que le dieran los rayos que por ella entraban. Y la rosa quedo contenta.

Pero al atardecer, la rosa volvió a pedirle que la llevara al jardín, porque entre tantas obras de arte se sentía desdichada y acomplejada porque su belleza no era tan grande entre éstas y Alonso intentaba convencerla de que no pensara así, que para él era la más importante, y que por eso la había puesto en el mejor lugar de la sala y le hacía ver que las demás obras de arte habían sido creadas por manos humanas y que su belleza no tenía comparación alguna porque era natural y que si la llevaba al jardín el frío, la lluvia o el fuerte sol podrían hacerle daño y que allí en la sala el cambiaría a diario su agua y la ayudaría el tiempo que necesitara, y la rosa quedó contenta.

Al llegar la noche cuando Alonso cenaba mirando a la rosa; ésta, confundida porque no sabía si hacía bien al pedir que la llevará al jardín, porque sabía que como su jardinero nadie la cuidaría; en un ímpetu de alardes de libertad, le volvió a decir al joven que la llevará al jardín, que no le importaba el descuido del exterior pero que la llevara porque de lo contrario, se marchitaría.

Alonso hacía lo imposible por hacerle entender que él solo quería lo mejor para ella, pero la rosa no lo entendía y le pidió tiempo, porque allí tarde o temprano se marchitaría; de hecho la pequeña hoja que tan orgullosa llevaba ya se había marchitado y no soportaba su pena, necesitaba salir al jardín, porque solo con el viento, su polen podría caer en la tierra y crecer de nuevo una hermosa rosa.

Al final de la noche, Alonso accedió y la volvió a plantar lo mejor que pudo.

Durante días no quiso salir al jardín y pensaba en volver a buscar otra flor más hermosa que si agradeciera sus cuidados, pero era incapaz, no podía olvidar el olor de la rosa, así que espero.

Una mañana que se sintió con fuerzas para ir donde había plantado la rosa, vio que solo quedaba la rama marchita y Alonso lloró desconsoladamente. Pero de repente escuchó una voz que lo llamaba:

-Alonso, Alonso, soy yo, tu rosa.
Alonso miró y no la veía, pero descubrió una nueva simiente cargada de nuevas rosas.

Alonso descubrió que gracias a que su rosa se había marchitado y su polen se había dispersado, pudieron nacer nuevas rosas que le alegraran la vista para siempre.



A veces en la vida queremos que las cosas nos ocurran en el mismo momento, somos incapaces de esperar. Nos sucede en muchos aspectos, cuando esperamos la nota de un examen, cuando esperamos alguna llamada de trabajo, un amigo, la persona amada... y así sucesivamente.



No sabemos mirar mas allá de lo que queremos ver en ese momento, por eso la paciencia es un bien tan preciado y que seguro estoy, de que si fuésemos capaces de esperar, todo nos iría mucho mejor, porque la impaciencia lo único que nos genera es nerviosismo, malestar y ganas de tirar la toalla. Del mismo modo nos entregamos tanto a algo o a alguien dando lo máximo de nosotros que descuidamos otros aspectos de la vida y cuando descubrimos que el otro no nos puede dar la vida o no nos agradece como quisiéramos, pensamos que no nos quieren o que no nos merecen.



Por otro lado, está la actitud de la rosa, que es incapaz de ver que ella es lo más importante para alguien, (en este caso Alonso). Ella estaba inmersa en una serie de complejos que le hacían imposible ver que Alonso la veía la más bella y delicada entre todas sus obras, pero ella no era capaz de verlo, se sentía desdichada y desagraciada. Y a la vez solo quería buscar su felicidad, y no se daba cuenta de que una vez cortada ya no podría brotar y que Alonso la cuidaba lo mejor que podía, que en ese momento era lo mejor que le podría haber pasado. Muchas veces somos incapaces de ver lo importante que somos para otras personas, porque estamos tan acostumbrados a que éstos se entreguen por completo que no somos capaces de valorarlo.



A mis compadres...(Triana y Alberto)